17.7.11

Empezando desde cero.

Les contaré un poco sobre mi vida. Unos años atrás, alrededor de los 8-10 años yo disfrutaba de la vida como cualquier otra niña en el mundo, sin preocupaciones, sin importarme el mañana, disfrutaba al máximo el día a día... pero bueno, la felicidad no me duro mucho. Siempre fui más robusta que las demás, pero no era gorda, sólo que mi contextura es ancha, tengo huesos gruesos como se dice, y las molestias comenzaron de parte de mi familia, mis tías cuando me veían no podían evitar comentar sobre mi estado físico, y como yo era mas anchita que mis primas les nacía decir 'que rellenitas estas' o 'estas más redondita'. Con los años, luego de cambiarme tanto de colegio, comencé a tener depresión, eso fue más o menos cuando iba en 6º básico. Fueron momentos muy duros, hace un par de años había fallecido mi abuela, y a mitad de ese año falleció una prima, a la cual adoraba, tres días antes de mi cumpleaños. Empecé a automutilarme, no había día en que no me cortara, pero creía que era la mejor forma para hacer desaparecer el dolor... como fue de esperar mis padres se enteraron, pero no porque me hallan visto ni nada, si no que fue un día que me quedé en la casa de mi madrina, siempre comparto cama con mi prima, y esa noche le había contado lo que hacía porque sabía que me entendería porque ella estaba pasando por lo mismo, pero creo que mi prima le contó a mi madrina y al otro día cuando llegué a mi casa, a la hora de la cena mi papá comenzó a preguntarme que tenía en los brazos... pero bueno, son cosas que pasan. Seguí por un tiempo pero luego me dí cuenta que no valía la pena seguir haciéndome daño y que a lo largo del tiempo iba a arrepentirme de las cicatrices que tenía, aunque por suerte no se notan.

 Pasaron los años y yo seguía engordando, tanto que tenía que comprar ropa 3 veces al año y de diferentes tallas. Llegué a pesar 71 kilos, pero los bajé en un verano tomando unos productos para adelgazar, de esos que te hacen engordar el doble cuando dejas de tomarlos, y eso fue lo que me pasó, de los 8 kilos que baje subí cinco. Y es terrible ver a todas tus amigas usando la ropa que quieren, esas poleras con tiritas que nunca he podido usar porque me da vergüenza mostrar mi asqueroso cuerpo, o en la playa no poder meterte al agua si no es con short y polera, no poder broncearse o coquetear con los chicos que pasan por ahí, y siempre, pero siempre... tratar de ser la gorda simpática, y eso que no soy en lo absoluto simpática, bueno, en verdad si pero cuando ya tengo confianza con la gente, porque siempre la primera impresión que he dado es de una persona seria y amargada.

Cuando me hice amiga de Ana comencé a bajar muy rápido de peso, me volví una persona responsable y organizada, pero también mi humor comenzó a variar más de lo habitual. Y cuando no me podá controlar, cundo sentía que necesitaba llenarme con la asquerosa comida, le pedí ayuda a Mia, sé que ella siempre estará cuando recaiga.

He puesto toda mi confianza en Ana, a ella le debo demasiado, si no existiera yo seguiría siendo una cerda asquerosa como antes, aunque ahora lo soy pero no como antes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario